
Siguiendo la línea que trazamos en el articulo anterior, en el que resaltábamos sobremanera la individualidad de las características de cada uno de nosotros como deportistas practicantes del ciclismo, y en la que mediante una prueba de esfuerzo habíamos obtenido una serie de parámetros para planificar nuestro entrenamiento tales como las pulsaciones en reposo, las pulsaciones en el umbral aeróbico, las pulsaciones en la transición aeróbica anaeróbica, las pulsaciones del umbral anaeróbico, las pulsaciones máximas. Necesitamos algún instrumento para poder analizar, interpretar y utilizar estos parámetros. Este no es otro más que el pulsómetro
Sobre el trabajo de pulsómetro se ha escrito mucho, hay autores a favor y en contra, los que están a favor dicen que el pulsómetro es la única manera de controlar el esfuerzo,y además de una forma sencilla y económica. Si siempre lo utilizamos en nuestros entrenamientos sabremos interpretar cualquier alteración de nuestras pulsaciones, que este dentro de una normalidad, tanto al alza, como a la baja, y sacar nuestras conclusiones. Los que promueven otros sistemas de control, dicen que la frecuencia cardiaca es susceptible a infinidad de factores( sueño, estrés, estimulantes café, deshidratación, termorregulación, etc..) lo que hace que las pulsaciones de entrenamiento puedan mostrar alteraciones con demasiada frecuencia.
Desde mi punto de vista, pesan más las ventajas que los inconvenientes , es el método más asequible económicamente, además si siempre lo utilizamos, a parte de controlar en que franjas de entrenamiento tenemos que entrenar para desarrollar el trabajo del día, podemos observar como evoluciona nuestro organismo a lo largo de la temporada de entrenamientos, y si aumentamos su utilidad fuera de la sesión de entrenamientos, por ejemplo a la hora de despertarnos de la cama, nos dará información de cómo hemos asimilado el trabajo anterior, y como estamos asimilando el trabajo del micro y del mesociclo.
Ahora vamos a ver unos ejemplos sencillos de la utilización del pulsómetro en nuestros entrenamientos.
Mi consejo final es que el entrenamiento se intente hacer lo más individualizado posible entre semana y el que fin de semana que conserveis el aspecto social del ciclismo a la hora de rodar el grupo, flexibiliceis los márgenes de las pulsaciones en las que teneis que trabajar, establezcer un máximo, pasad alguna vez a hacer relevos y aprovechad para hacer horas de entrenamiento, es decir lo que se conoce como “endurecimiento ”, en buena compañía.
José Manuel Rivas Bertomeu.- Licenciado en educación física, entrenador de ciclistas