
Todos somos clientes del mercado relacionado con todo aquello que necesitamos para el disfrute de nuestro deporte. Y está claro que hasta que no eres amateur o profesional te vas a tener que costear todo lo necesario.
Debido a las innumerables cuestiones, dudas, referencias mal interpretadas, y en resumen, debido a la falta de una buena fuente de información para todo el colectivo cicloturista, y para todos aquellos que ilusionados con ver un día cumplido su sueño de debutar en profesionales o cualquier categoría, o alcanzar su meta u objetivo deseado, y que siguen a rajatabla todas las novedades que se exhiben en todos los medios de difusión de este deporte o en la gran pantalla publicitaria que es el mundo profesional. Es por todo ello que me gustaría exponer mi opinión y que de paso, sirva para que muchos de vosotros no os veáis sin saberlo, enganchados a la corriente interesada de las novedades vanas e inútiles, que derrocha el mundo del comercio. Desde aquí también quiero remarcar que los que más evolucionamos somos los aficionados, sobre todo los denominados cicloturistas, aunque cada vez de cicloturistas tengamos menos (cada vez somos más competitivos)
He visto a juveniles, amateurs y demás categorías de competición, cometer errores que no comete un cicloturista globero, (como así se denomina cariñosamente o no) a todo aquel que no compite o que busca otro placer en la práctica común del ciclismo. El mero hecho de competir no hace al ciclista más inteligente, práctico, rentable o más experto.
Hoy en día, si bien el ciclismo profesional pasa por una época de turbulencias, el mundo cicloturistas cada vez goza más de salud, por lo tanto, dentro de este mercado somos los clientes más importantes. Los profesionales y algunos amateurs no lo son tanto. Casi todos nos fijamos en el escaparate del mundo profesional, al fin y al cabo son nuestros ídolos, y creemos que usarán lo mejor. Pues no, no llevan lo mejor ni lo peor, llevan lo que compresiblemente les rente más. Tienen que rentabilizar su carrera profesional y la publicidad es una fuente importante de ingresos. El profesional es otra historia. En muchos aspectos no son el modelo a seguir. En cuanto a entrenamientos y preparaciones ellos tienen sus médicos, preparadores, masajistas todo tipo de alimentación guiada y no guiada. En fin, que nosotros no tenemos tantos cuidados, tenemos una jornada laboral diaria, una familia que atender y hacemos lo que podemos y nos consultamos mutuamente los pequeños secretos. Los profesionales son eso, profesionales del espectáculo del ciclismo y obviamente tienen que exprimir su corta y sacrificada carrera al máximo. Los fabricantes lo saben y utilizan el escaparate profesional para exponer sus productos, al igual que a las revistas del ramo donde nunca he visto ni un sólo artículo que hable mal de nada y os aseguro que por el mercado han pasado productos que no han servido absolutamente para nada.
No hay más que comprobar cómo nos vemos más atraídos por un producto con un buen marketing más que por su funcionalidad y uso. Por ejemplo, ¿podemos soñar que vamos a conquistar a miles de mujeres con sólo utilizar una famosa marca de desodorante?
Indudablemente el mundo del ciclismo tiene muchísimo que agradecer al campo profesional por las muchas evoluciones técnicas, mecánicas de alimentación, etc. Vaya con ello todos mis más profundos respetos a los grandes estudiosos y evolutivos de este deporte.
Cualquier fabricante que lance un componente material u objeto al mercado con poca o mucha eficacia, solo con ponerlo en el pelotón internacional consigue que todos nos fijamos en el y si nuestra economía nos permite adquirirlo pues se compra y tan contentos. Lástima que después veamos y comprobemos que no es de la utilidad que se creía o que nosotros no se la podemos rentabilizar.
Últimamente se le esta dando un “boom” enorme a los cuadros de carbono y verdaderamente no lo entiendo. Hace solo unos años estuvo a punto de desaparecer, y ahora ha evolucionado bastante, pero sigue igual. Es el mismo tipo de construcción que antes sólo que son cuadros más estéticos, bonitos, bien diseñados y donde, a mi parecer, han conseguido más rigidez lateral pero sigue la misma longitudinalmente, es por ello que no lo entiendo, salvo que la prestación que más ofrece sea la que queramos usar, es decir la comodidad.
El potencial físico tiene un límite, la técnica no tiene límite, los materiales y componentes tampoco. Siempre hay algún material, dispositivo o componente que nos es más apropiado que otro. No a todos nos convienen los mismos, ni vale lo mismo para diferentes usos o modalidades, tenemos que comprobar, estudiar e informarnos de lo que más nos conviene. Además, los fabricantes nos atiborran de novedades y tecnologías, y nos corresponde a nosotros analizar el comportamiento de si es verdad lo que dicen, y si de verdad se mejora nuestro potencial físico.
He visto en profesionales usar material dispar sin lógica ni armonía. Por ejemplo usar una potencia súper rígida en un manillar muy flexible, y claro esto para un profesional no es que sea de lo más eficiente, salvo que la publicidad sea el objetivo, y no me atrevo a comentar las diferentes geometrías, que son una prueba más de que les trae sin cuidado el sacar el máximo de su potencial.
En una revista de las más importantes apareció un articulo en el cual se comparaban dos bicicletas, cada cual montada con un grupo diferente. Las dos se puntuaban según el criterio del probador el cual analizaba el comportamiento, según su forma y saber hacer. Me hace gracia, que todos los resultados son iguales, o casi iguales. Se insiste en las abruptas pendientes, las peligrosas curvas y los hermosos paisajes, y resulta que el probador menciona todo muy exquisitamente explicado y puntuando cada comportamiento y tal y tal. Tuve que llamar a la redacción de la revista para que me pusieran en contacto con el probador, porque consideraba que había un error que era mayúsculo. ¿Cómo se podía analizar una bicicleta y pasar por alto algo tan genial tecnológicamente hablando?. Mi conclusión fue que si no era capaz de apreciar este detalle no me creo que fuera capaz de encontrar ninguno. La contestación de la revista fue que ellos analizan el conjunto. La verdad que me sentí como un tonto, sin habla, pensé un poco y sin titubeos les dije: “No tiene explicación que en un estudio como éste usted haya omitido un ingenio de una rentabilidad excepcional, deje de decir tonterías y guarde el romanticismo, la belleza de los paisajes, etc., para mejor ocasión”.
Desde entonces no leo ninguna revista, simplemente las ojeo aunque hay alguna que es buena. Con todos mis respetos, muchas veces me siento engañado, y no me gusta que se engañe así a todo el mundo cicloturista. Por eso me he atrevido a escribir este artículo ya que últimamente el consumo está por encima de todo. Estoy harto de ver productos y artilugios que he comprobado que no sirven para nada. En fin, es más que respetable que se compren por moda, por diseño, por gusto o porque lo usa nuestro ídolo profesional, pero que el que lo compra sea consciente de porque lo compra.
Me llama mucho la atención el ver que revistas del ramo, con el precio que tienen, publicación mensual, etc. puedan ser rentables. En este aspecto, creo que juega un papel determinante la publicidad exhibida en dichas revistas. Así, me enteré que en algunos países europeos dichas revistas son exclusivas de clubs y no pueden hacer publicidad sin ningún dictamen imparcial. Pido disculpas, pero solo quiero que se comprenda mi condición de usuario inquieto por disfrutar más de mi afición y, si de paso, ayudo a los demás usuarios de la bicicleta pues mucho mejor.
Los fabricantes que sí basan su comercio en la tecnología, suelen estar siempre presentes en el mercado, por que las modas se olvidan pero lo que es efectivo no se olvida nunca. Lo tecnológico es otra historia.
Existen fuentes de información totalmente desinteresadas, donde se analizan los productos de manera objetiva y desinteresada, ya que es gente que usa el material, lo prueba e indaga sobre el uso y el rendimiento de los materiales.
Os voy a citar algunos ejemplos que son relevantes en cuanto a la temática de este artículo:
En fin, se podría citar muchos mas casos, que no voy a citar. Lo que si espero es que este artículo sirva para que aumente el respeto hacia nuestro colectivo cicloturista.
José Molés Ballester.- Responsable del departamento de biomecánica