
Bien, pues seguimos en la misma dinámica, el mismo entusiasmo y a la espera de la prueba de esfuerzo. Ximo será el primero en ir a la prueba, después Cisco, Juan y yo el mismo día, y Sebastián al día siguiente. Mientras, ya que faltan veinte días, iremos rodando a lo que salga pero sin pasarse. De vez en cuando es bueno soltarse sin estar sujeto a ninguna disciplina, aunque cuando te acostumbras la echas de menos. Observo a todos y trato de adivinar que resultado darán. Está claro que Cisco y Juan están más dudosos, ya que sus pulsaciones eran más altas a la hora de sacar coeficientes, igual que Sebastián que es una incógnita, porque nunca a pesar de sus muchos años en el ciclismo, se ha hecho una; y en cuanto a mí, soy un poco sorprendente y no quiero ni pensarlo. Tengo la tensión arterial ahí, a las puertas de ser problema y eso me preocupa aunque después de varias pruebas sin problemas también me tranquiliza. Aparte de estas premisas, no tiene por qué preocupar nada una prueba de esfuerzo, nunca tiene que ser un examen, nunca tiene que ser motivo de comparación. Por más que te esfuerces en hacerla bien nunca podrás engañar, no da más de sí, lo que hayas entrenado saldrá, ni mejor ni peor y ese es el motivo por el cual podrás cambiar o continuar con tu tónica en los entrenamientos. Hay algo que sí puede afectar y no salir al cien por cien, me refiero a los problemas generados por la sociedad en sí, el trabajo, la familia… en fin, que el entusiasmo puede desvanecerse En este caso, no veo a ninguno de nosotros falto de alegría, un poco preocupadillos, pero con muchas ganas y con una alegría marinera, que las olas del mar relajan a cualquiera.
Me refiero a todo esto porque a muchísimos de vosotros os afloraran los nervios en los días previos a la prueba, cuando no hay porqué. Será un resultado que debes enmendar o continuar en tu forma de entrenar y nunca se debe comparar con los demás, nunca un entrenamiento es bueno sin controles para poder rectificar, o continuar, lo contrario es esperar a que suene la flauta. Todos se ponen como meta mover vatios y no es lo mejor. Hay multitud de conceptos que pueden hacer que varié mucho la interpretación de un resultado, o que sea mejor un ciclista con trescientos vatios que uno con cuatrocientos incluso más. Es mejor el concepto potencia mecánica.
El domingo anterior a la prueba ya rodamos de forma diferente, por ejemplo la técnica no es la misma si se ejerce a una intensidad alta o si se genera a una intensidad de paseo. Da más margen para controlar los movimientos y hacerlo mejor, así pues empezamos a ir más deprisa sin perder la sensibilidad en el buen pedaleo. Ximo tiene la prueba el jueves, tiene por tanto que descansar martes y rodar un poco el miércoles, una hora más o menos con alguna aceleración de no más de veinte segundos. Tiene la prueba a las diez, así pues la hora ideal para desayunar serian las siete, con las papillas con Danone, las pasas, unos dátiles, con un plátano troceado… más o menos lo de una salida de bici normal. Lo que no hizo bien es no beber pequeños sorbos de agua, aunque no se tenga sed, la digestión del desayuno necesita agua y si no la tiene por esos pequeños sorbos, la saca de la reserva hídrica, y en los músculos hay reserva y si se usa no tienen la flexibilidad que corresponde.
¿Qué puede ocasionar? Para una prueba de esfuerzo seguramente nada, pero hay que acostumbrar al organismo en su función digestiva a que tenga su ración de agua. El resultado de Ximo es muy bueno, podía haber llegado a los trescientos cincuenta pero no hubiera sido mejor por eso, si por ello hubiera cambiado algún resultado.
Quiero decir desde aquí, que una prueba de esfuerzo sin análisis de oxigeno no es fiable el resultado, que ya de por sí esconde cierta expectación en cuanto fiabilidad, pero es la única referencia para ceñir los entrenamientos a los umbrales. Mover doscientos vatios, a ciento treinta pulsaciones en aerobia y doscientos cincuenta en anaerobia con ciento cincuenta y tres pulsaciones, hay muy buenos márgenes para entrenar en la época en que nos encontramos.
Ya tenemos un resultado, que era más o menos esperado a tenor de su nivel durante todo el invierno, los coeficientes de Ximo eran los más bajos de todos nosotros. Ahora sabemos que hay que entrenar el consumo de oxígeno y endurecer las zonas, en este caso desde las ciento treinta hasta las ciento cincuenta y tres, con doscientos cincuenta vatios, mucho hay que forzar para que Ximo entre en anaerobia, pero en caso de entrar la tiene limitada, pero esto es un factor salud, va mucho tiempo en aerobia. Hay jugadores de fútbol que han sacado umbrales de 115 pulsaciones en anaerobia, es normal ya que es un deporte con elevado componente anaeróbico y en el que se olvida en muchas ocasiones el trabajo de resistencia aeróbica, lo que no es tan normal es que no les guste que les hagan hacer carrera continua por debajo de estas pulsaciones y van un poco mas que andando, pues es lo indicado para subir un poco ese umbral.
El miércoles tiene la prueba Cisco. A tenor de los coeficientes estará lejos de Ximo, para eso es la prueba: para saberlo y corregir los errores a partir del resultado. Salgo en bici algo despistado, no sé ni que día es. Cuando ya se atisba el final del entrenamiento suena el móvil, era Cisco que ya ha finalizado la prueba:
-“Pepe que ya he terminado ¿Dónde nos vemos?”
-“¡Ah!, ¡ hoy es miércoles, voy a casa, ya nos vemos allí!” -le dije.
Siempre hay una cierta alegría, porque los resultados nunca son ni muy buenos ni muy malos. Son la información para corregir, y en este sentido todos están alegres cuando se analiza ¿Por qué? Si la han hecho mejorable lo saben y eso es lo importante, y si es buena…….. Pues a mejorar.
-“¿Qué? ¿Qué te parece?”-pregunta Cisco.
-“Bueno, está bien, pero nos hubiera sido más útil esta información al inicio del invierno. Lo que nos dice es que has ido muy alto de pulsaciones, pero lo importante es que sabemos lo que no hemos hecho bien, y aún hay tiempo”.-contesto yo.
-“¿Entonces que es lo que hemos hecho mal?”
-“Si hubieras ido todo el invierno a rueda, no habrías sacado los coeficientes tan altos. Habría sido mejor 4,4 que los 5 que sacabas, los ciento cincuenta vatios que has movido a 118 pulsaciones, hubieran sido 200, y tal vez no a 118 si no a 130, en cambio tienes 200 a 130 pero en anaerobia, y hasta los 350 todo ha sido a base de sufrir, eso es lo que has entrenado. Veremos Juan, que es mas sufridor que tu.”
-“¿Y entonces ahora que?”
-“Nada, tranquilo, esto ya nos sirve para el año que viene, no hay que empezar sin prueba de esfuerzo”.
Evidentemente tiene muchos mas entresijos la prueba de Cisco, pero no se pueden enumerar todos, así que citaré los más importantes. No cito el co2 porque es una interpretación relativa, siempre hay que fijarse en l/min. y no en el total, y la masa muscular no es muy fiable, pero cuando visitaremos al doctor Arasa si podríamos saber muy ciertamente este parámetro, pero está lejos de mi intención complicar mucho este relato.
Ahora faltamos Juan Sebastián y yo.
El miércoles por la tarde me llama Juan:
-“¿Qué desayuno mañana?”
-“Como un día de salida en bici normal “-le contesto.
-“A las siete y media te recojo, ¿tendremos tiempo no?”
-“Si hombre claro que si”.
Está claro que hay cierto nerviosismo, es normal, ya hay un camino abierto, ya hay colaboración en el mismo objetivo, y nadie quiere quedarse fuera, es posible que se piense: a ver si no puedo seguir. Yo también estoy algo preocupado, la tensión arterial puede jugarme una mala pasada, de hecho ya lo está haciendo poniéndome nervioso, y eso no lo voy a hacer, vaya ejemplo.
Llegamos al hospital sin problemas. Era temprano, apenas las ocho y diez, y Chimo Montoliu ya estaba en la consulta, nos hace pasar.
-“Iros cambiando, me tomo un café y vuelvo”.
-“¿La haces tu primero? -me pregunta Juan.
-“Si, y así te la dejo caliente.”
Había que bromear, ni Juan ni yo estamos tranquilos del todo, así que cuando viene Chimo me acuesto en la camilla y me toman la tensión.
Alta, 8,5 – 16,5 está claro que tengo que pensar que es por los nervios y no darle más importancia.
Empiezo a pedalear y no podía olvidar la primera toma de tensión, después de los 50 primeros vatios. Me la vuelven a tomar: 8,5 – 14,5.
Vaya, suspiré, ya estaba más tranquilo. No hubo ningún problema, llegué a los 350 y la tensión no paso de 90- 22 y ahí terminé. El resultado es muy bueno, y no difiere para nada de lo que se ha entrenado. La aerobia está en 150 pulsaciones y la anaerobia también, esto ya me ha pasado alguna vez pero tan alto y 200 vatios a este tiempo no, y las pulsaciones máximas 176 también son altas.
Cuando me toman la tensión en reposo, 8,5-12, está claro, ya no estaba nervioso, esto es muy importante, puedo estar muy fuerte pero tengo que saber con la prueba de esfuerzo cómo se comporta mi tensión arterial a altas intensidades. No basta con saber la que se tiene en reposo, la prueba dirá si podemos estar tranquilos al respecto.
Observo a Juan mientras lo preparan, le noto nervioso, inquieto, observando todo, la altura de sillín, la mascarilla, pero su tensión arterial está bien, no hay problema para él, porque creo que pensó en algún momento al ver mi tensión arterial: “Hum, a ver yo…”
La prueba de Juan calca el tipo de entrenamiento que ha llevado y es al que más habrá que cuidar, ya que en su carácter hay cierto atisbo competitivo que hace que no esté muy a gusto cuando hay que descolgarse y mantener las pulsaciones. Los 100 vatios en aerobia de Juan le llevarán a estar entrenando en el llano sólo con ir a rueda, en cambio al pesar poco puede subir a un buen ritmo mejor que Cisco que tiene 150 vatios, lo que hace que en las subidas pueden ir juntos.
Ya sólo falta Sebastián al cual tengo que acompañar para facilitar su comunicación. Sebastián es un caso diferente a los demás. Si, ya sé que todos son diferentes y que se busca el personalizar cada personaje, pero Sebastián entraña soledad en su mundo, atiende y no le despista nada, es muy escueto, ha vivido el ciclismo desde muy joven, y ha estado algunos años practicándolo, esporádicamente, nunca a entrenado tan específicamente. Los materiales y componentes han mejorado mucho también la alimentación, y para él todo esto es nuevo y puede que esté saturado y eso es lo que tengo que evitar.
El doctor Ximo Montoliu me comentaba y preguntaba para que yo hiciera lo mismo con Sebastián aunque no tardaron en entenderse los dos. Aprovechando un lapsus con Sebastián y como tengo de costumbre, siempre que voy a la prueba, comento con él doctor las dudas o innovaciones que he experimentado y siempre muy amable me corrige o aprueba lo que le comento. Él ha sido parte fundamental de mucha de la información que poseo, desde aquí las gracias por multitud de dudas despejadas por él.
Ya está Sebastián preparado y listo para pedalear, es muy avispado en todo y no hay que decir nada, muchas cosas las atisba más que las oye claro, y sorprende muchas veces, con una mirada envía mensaje, y esa mirada explica mucho, pero enseguida tomó el ritmo adecuado hasta el final. Muy buena prueba para tantos años inactivo, donde hay, algo queda. Las medias en pulsaciones de Sebastián eran muy altas para alguien entrenado pero no para él, los 200 vatios en aerobia y a 159 pulsaciones, y 250 a.176 de anaerobia y le falta lo mismo que a Ximo: la franja superior; pero claro, eso no se ha entrenado.
Bien, ya están todos porque Fermín sigue con la que se hizo a finales de noviembre, creo que ya tiene hora para más adelante. Lo que queda claro es que las pruebas han sido el resultado de lo que se ha entrenado, ni más ni menos, y serán claves para plantearse cualquier tipo de entrenamiento.
Cisco y Juan tienen que hacer mucho fondo para poder llegar a los 200 vatios en aerobia, en el caso de Juan sería un logro muy rentable ya que con el poco peso que tiene podría subir muy cómodo. Resultará no muy del gusto de Juan tener que mantener las pulsaciones en su sitio pero ese es el camino, igual que Cisco, pero el primer día de salida después de la prueba me alegré mucho de ver su disciplina, y me sorprendió, la conformidad y aceptación con lo que rodaban.
Aunque los demás estén en otro nivel, el sacar 200, vatios en una prueba no quiere decir que se pueda rodar a 200 así como así. Es posible que no puedan rodar ni una hora, quiero decir que también hay que endurecer y dar resistencia a esa zona, y al hacerlo problamente baje a 150, pero se puede rodar a ese nivel durante muchas horas. Lo ideal es entrenar bien para que se pueda rodar durante muchas horas, pero a 200 y además bajar las pulsaciones del orden de 10 o 15 menos.
Es probable, que en mi caso mejore en poco tiempo por lo alto de la aerobia, y al endurecerla bajen las pulsaciones. Para saber cuanto han cambiado mis pulsaciones haremos el recorrido que hemos hecho durante este invierno y sacaremos el coeficiente más bajo. Para eso se hicieron los test, para saber cuándo estamos para realizar otra prueba. Tampoco es conveniente entrenar en ningún caso, de momento, por encima del umbral anaeróbico, excepto una salida o como mucho dos al menos en algún puerto. Partiendo de esta idea las salidas del sábado contienen una cantidad de aerobia extensiva y aerobia intensiva, y los domingos salidas regenerativas, procurando no pasar en ningún caso las diez pulsaciones por encima del umbral aeróbico. Todos se sienten seguros, afianzados e ilusionados de que su entrenamiento está hecho a su condición física, ni más ni menos.
Así todo bien, pero nos queda algo muy importante para que todo tenga más posibilidades de que a la próxima revisión todo haya mejorado. No son las sensaciones, ni los resultados de una prueba, sino las mejoras conseguidas en salud y rendimiento en las pruebas de esfuerzo y lo que nos falta: la visita a la consulta del Doctor Manuel Arasa. Él es de esas personas sencillas, pero no por eso menos importantes; pasa ligeramente desapercibido, tiene mucha literatura sobre alimentación y es de esos genios que saben contestar a todo lo que se les pregunta de su competencia. De él he aprendido muchísimo. Es verdad que le ayudé en la elaboración de un libro para una tesis, ya que debía reunir para hacer ese trabajo de invetigación a muchos ciclistas y yo busqué y coordiné a las 35 personas que intervinieron en ese estudio, incluído yo mismo, pero ¡cuanto aprendí y cuanto me ha enseñado!. Desde entonces nunca me ha fallado en nada, y todo lo que he hecho bajo sus consejos siempre ha tenido éxito, por lo cual era el mejor para llevar a mis compañeros a su consulta.
Fuimos todos una tarde, entramos a las cuatro y salimos a las ocho, nadie se dio cuenta ni siquiera él se dio cuenta del tiempo, no conozco a nadie tan ameno en sus explicaciones. La visita tenía como objetivo el que la inteligente báscula del doctor (un último modelo de bioimpedanciómetro multifrecuencia), nos dijera lo que nos sobra y lo que nos falta a cada uno, de cada parte de nuestro cuerpo, tomarlo como referencia y dentro de mes y medio volver y saber si el peso perdido ha sido de músculo o de grasa. La verdad más vale quedarse como el mismo peso y no perder músculo, quiero decir que nos tenemos que basar en la pérdida del volumen y no del peso. Al final, la mayoría tienen demasiada grasa en el abdomen, con alguna diferencia entre unos y otros pero todo parecido, nos dará una dieta para favorecer la protección muscular y la perdida de tejido adiposo. Pero le comenté que el precio de perder grasa con las kilometradas es muy alto, porque se pierde mucha masa muscular y no es fácil recuperarla, en cambio para ciclistas como nosotros es mejor no darse esas kilometradas excepto más adelante para endurecer la posición. Es importante el rodar una parte menos y ejercitar los abdominales, donde se encuentra el tejido adiposo más escondido y que por más horas de bicicleta jamás se llegaría a perder como ejercitando los abdominales. Me contestó que así es, estaba en lo cierto, los grandes kilometrajes suelen “canibalizar” tejido muscular porque, aún comiendo, se agotan las reservas de glucógeno y el músculo “saca” energía de donde puede, incluso destruyéndose a sí mismo.
La cantidad de grasa en el abdomen de un ciclista profesional ronda los cuatro kilos y medio, cualquiera de nosotros está por los ocho kilos, como veréis es un consejo bastante interesante.
Ahora ya tenemos todos los conceptos (que otros tienen imaginarios) un poco más reales, aparte de estar tranquilos y de gozar de buena salud, aunque no por eso estamos exentos de peligro.Lo que si tenemos es la conciencia tranquila por haber hecho lo más sensato a la espera de la dieta, en cuanto la tengamos todos la seguiremos con entusiasmo, comparando y alentándonos unos a otros en su seguimiento.
Espero seguir esta narración más a menudo para que no se aglutine tanta información, es posible que una narración periódica sea menos complicada.José Molés Ballester.- Responsable del departamento de biomecánica.