
BDesde la visita al doctor Arasa, al abrir los correos tanto por la mañana como por la tarde, el primer vistazo quiere rebuscar entre todos los correos, que aparezca el del doctor, esperando que esté la dieta esperada, y emprender lo que debe ayudar a refinar y alimentar como es debido al cuerpo. Éste necesita de mimo, atención y cuidados, descanso y recuperación, y sobre todo saber qué es lo que no tiene, y qué es lo que necesita. Lo verdaderamente bueno, es lo que de verdad necesita nuestro cuerpo y en la cantidad necesaria. Los depósitos de glucógeno están limitados, es lo mismo que intentar llenar el depósito de gasolina de nuestro coche más de su capacidad. Se ha de ajustar al máximo a esa capacidad, de lo contrario en vez de llenar nuestros depósitos de glucógeno se llenarán los de grasa. Para cada uno de nosotros la dieta es diferente, y se basa sobre todo en el poder glucémico de los alimentos, en la administración de los correspondientes alimentos para evitar oxidación, para recuperar lo más pronto posible, y sobre todo la alimentación debe ser llevadera, ni exigente ni complicada, el resultado es a largo plazo. Es importante saber esperar a sentir mejoras y, cuando lleguen, saber aprovechar el poder de motivación que pueden generar en una continuidad sensata e inteligente. Las dietas son muy personales, no sólo se basan en la condición física de cada cual, sino también en de las aspiraciones de cada uno, pero debemos tener en cuenta que es como todo, un eslabón necesario en la cadena, de lo contrario nunca podremos unirlos.
La primera salida con muchos conceptos aprendidos, tanto con la prueba de esfuerzo como de la alimentación, tenía un atractivo especial. Aunque faltan cosas por enseñar, el observar cómo cada cual tenía su duda particular sobre la cantidad o característica de algún alimento, y el comprobar cómo hay más dudas despejadas, da un sensación de hacer las cosas bien. Cada pedalada dará como resultado un rendimiento mejor, hay que aprovechar el ambiente que genera esta ilusión, e incluirlo en el paisaje de una subida, o en el rodar por los llanos con los relevos que correspondan a cada cual, en saborear un sobrecito de gel, con su correspondiente sorbo de agua, pensar en qué vas a contar en la parada del café, el sentir que la bicicleta hay momentos que parece que vaya sola, o qué duda te ha surgido de pronto porque has observado que tu compañero hace algo que a ti se te ha olvidado… No sólo hay que saber mucho, si no saberlo en el momento preciso. Si necesitas de algo en que llegado el momento no recuerdas, es como si no lo supieras. Tener compañeros contigo que sabes que lo pueden saber, también es un calor más al ambiente del grupo.
Sebastián, Ximo, Fermin y yo subimos el primer puerto con las pulsaciones que nos corresponden a cada uno. El margen es de unas 5 por debajo del umbral anaeróbico. Me preocupaba que no pudiéramos ir juntos nosotros cuatro, Cisco y Juan, el uno detrás del otro, cercanos, casi pueden hablarse pero… las pulsaciones las respetan y mucho, y el resto de compañeros pues por donde les plazca o puedan. Cuando el primer grupo corona el puerto da la vuelta, y al llegar a la altura del segundo vuelve a subir, pero al ritmo anterior, así se suben todos los puertos, y en los llanos los que pueden relevan y los que no a rueda. En las salidas de los sábados hacemos cuatro o más puertos depende de su longitud y el resto llano u ondulado, pero siempre respetando las pulsaciones en cada situación. Llamamos puerto a lo que cuesta más de diez minutos de subir, y al finalizar la salida, el tiempo empleado en cada zona tiene que ser el propuesto.
Los domingos las salida es más regenerativa y en caso de subir algún puerto lo hacemos en la zona aeróbica media. Nos viene de perlas el que vengan compañeros de otros niveles, Rafael da una sensación más dominguera al grupo y todos lo aceptan encantados, están más pendientes de los demás que de las pulsaciones y así debe de ser. El resto de la semana ya serán amas y dueñas del ritmo a seguir, pero la mañana dominguera debe excluir todo trabajo intenso y solo mirar el pulsómetro para ver la hora. En cuanto a eso nada más relevante, cada cual entrena a sus pulsaciones, y come y bebe según sabe y aprende hacerlo. Los entrenamientos durante la semana, cada cual los tiene a sus posibilidades físicas o sociales, es posible que si muchos tuvieran el tiempo de algunos pues… la cuestión es corregir errores que descubramos nosotros mismos o que lo hagan los compañeros, es tan normal ver como se corrigen los unos a los otros.
Este mes de febrero, el sábado de la última semana, hay un puerto que se tiene que subir de forma libre, o sea a tope. Hasta este momento no hemos entrenado para nada la fase anaeróbica, excepto Cisco y Juan que, a rueda durante el invierno, ya estaban sobrepasando la zona en muchos momentos. Todos esperan algo ilusionados esa subida, y mucho antes los comentarios sobre la misma eran frecuentes. Nadie se había probado antes, el factor sorpresa esta ahí, y todo son opiniones, pero eso, opiniones. Como todos yo tenia la mía, y lo único que hacía sospechar sobre ella eran los comentarios que le hacia a Juan: –“ Intenta no quedarte de mi rueda, si haces la subida conmigo te llevarás un sorpresa._”¿Contigo? ¡Qué más quisiera yo!” Él no sabia que era el más adecuado para subir. Juan, al máximo, genera 300 vatios y pesa 62 kilos. Los demás, no tenemos esa potencia mecánica a esa intensidad, movemos más vatios pero pesamos más. Yo, por ejemplo, 350 vatios, pero peso 69 kilos, y no tengo la zona endurecida como la tiene Juan. Los demás están muy parecidos.
Llegado el día, nadie dice nada pero a todos se les entiende, se les nota que hay algo diferente. La salida es un poco más rápida de lo normal pero respetando todos los márgenes. Así nos disponemos a afrontar el primer puerto: El Marianet 4km al 5%. Rodamos más kilómetros de lo normal para que el desayuno estuviera bien digerido. La subida tenía que ser la normal de todos los sábados para seguidamente afrontar el puerto que tenia que ser de ritmo libre: C hovar . 6 Km al 4,5%. Unos kilómetros antes ya estaban todos atentos. Era la primera prueba del año como si de ello dependiera mucho, y no es así pero… todos me entendéis. Al inicio del puerto hay un pequeño puente sobre un pequeño barranco, ese tenia que ser el punto de salida, y así lo hice. No era una velocidad como para ir con el 53 x 21, pero había de dar una sensación de poderío (faltaría más) así que seguí con ese desarrollo todo el puerto. Tengo que reconocer que no es un buen ejemplo pero me apetecía un montón, silencio total, nadie decía nada, una porque no podían y otra porque había de dar sensación de estar con el gancho puesto.
Notaba tras de mi suficientes resoplidos como para pensar que todos estaban allí, se aproximaba una rampa en una curva que podía romper el grupo. Tenia que hacerlo para ver cada cual dónde estaba y así lo hice, note a mi lado derecho a Sebastián y al izquierdo había alguien pero no sabía quien. Dos se habían cortado, no tenía más remedio que girar la cabeza para ver de quién se trataba…- “¡¡ Juan¡¡¡ pero qué haces aquí!!”Me alegré mucho de que hubiera aguantado hasta allí. Nos juntamos todos otra vez, y seguí con el mismo ritmo. Al final cuando faltaban 300 metros ya no podía más, aflojo un poco y… ¿quién me adelanta? Juan, ni caso me hizo, a su marcha y hasta el final, él coronó primero. La subida costo 17´53´´ a una velocidad media de 20,1. No es una marca, pero si una subida rápida, a todos medio sorprendidos les encantó como pasó Juan en los últimos metros, y nadie puedo seguirle. Sus trescientos vatios con 62 kilos generaron una potencia mecánica superior a la nuestra, en cambio, si hubiéramos subido otro puerto a continuación, seguramente el fondo (la fuerza- resistencia) que tiene en menor medida que nosotros, le hubiera jugado una mala pasada. La ventaja es que él lo sabe, y también que nosotros no tenemos su resistencia anaeróbica entrenada. No es saludable ni rentable, el rodar mucho, o estar a buen nivel si es a base de la función anaeróbica. Si después de una buena salida o marcha, el tiempo invertido en la franja anaeróbica es demasiado alta, supone un rendimiento limitado y una agresión a nuestra salud.
Juan y Cisco tienen que endurecer la zona aeróbica y perder la anaeróbica en cierta medida. No sé cuánto costará, pero seguro que Juan escalará muy bien. Éste próximo sábado se incorpora a nuestro grupo, José Luís, tiene la prueba de esfuerzo recién hecha, en la primera salida con nosotros sabremos dónde se puede ubicar para rodar según su nivel.
José Molés Ballester.- Responsable del departamento de biomecánica.